Ese contarles todo sobre Rucandio
me daba la vida.
Era una forma de estar mentalmente allí.
Relataba parte de lo que he contado
sobre infancia.
Lo de que hubiera dos televisiones
en todo el pueblo y que la nuestra
fuera hecha por un señor
que había comprado en Bilbao las piezas
y había logrado armarla
era difícil de creer pero cierto.
Lo que jamás les conté
porque no lo sabía y además parte
aún no había pasado
era que ese hombre de mente brillante
era un maltratador y un putero.
Que arruinó la vida de la hermana
de difunta Ina.
Que dió un nefasto ejemplo a sus hijos.
Uno era amigo mío y se fue al seminario.
El otro siguió el ejemplo de su padre.
Dejó a una chica embarazada
se la llevó a abortar a Inglaterra.
Todo ello distorsionó la mente
de sus compañeros de Rucandio.
Un mal día cogió la moto y se estrelló.
No había forma de encontrarle.
Tuvo que reconocerle su hermano
que quedó traumatizado de por vida.
No hace tanto ,ya médico jubilado,
me lo contó.
Una excelente persona que casi llorando
me dijo que él también había maltratado
a su pareja y que jamás volvería
a juntarse a una mujer.
La hermana de la Ina murió loca.
El maltratador,el que nos fabricó
nuestra primera TV, apareció muerto
en el monte.
Dorita.
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