lunes, 1 de diciembre de 2025

Escrito 10

 Y a mí...

sin ningún control

a fuera...

a hacer lo que quisiera.

Y lo que más me gustaba era

dormir gallinas.

Por allí andaban las de la Faustina.

Nada se cogía una 

se doblaba su cabecita

y se la colocaba debajo del ala.

Después se la acunaba y se quedaba sopa.

A mí nunca se me murió ninguna.

No faltó a quien sí.

Cuando eso ocurría 

la pobre Faustina llegaba a clase

a quejarse amargamente 

a D.Pilar.

Automáticamente todos castigados.

Como su casa estaba al lado,

desde la ventana de la cocina

 nos controlaba 

y nos hacía quedarnos repasando

hasta que oscurecía.

Dorita.

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