Junto a las cerezas el sabor que recuerdo
como excelente es el de las habas frescas.
Además es que crecen con rapidez.
Un día ves sus minúsculas zapatillas
y tres días después ya puedes empezar
a comerlas.
Por meternos a los habares
nadie nos reprendía.
La Blanca y yo nos dábamos auténticas
tripadas a ellas.
Las habas eran poco consumidas
por las personas,si por los animales.
Ahora,si no se es alérgico,al parecer
son excelentes para el estómago.
Don Benito curo a mi abuela
entre otras cosas a base de habas.
Dorita.
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