D.Domingo era un caso patológico.
Diabético de los de pincharse diariamente.
Era mi madre quien lo hacía.
A escondidas, comía mucho queso.
Cuando se pasaba se ponía a morir
por la noche y su hermana la Mercedes
aparecía en nuestra casa
a horas intempestivas.
Mi madre refunfuñaba y se quejaba
pero...¿Qué otra cosa podía hacer?.
De tanto pincharle se le hacía difícil
encontrar lugar
pero nada que tenía que ser en los brazos.
Mi madre le propuso en las nalgas.
Puso el grito en el cielo y no fue posible.
Dorita.
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