miércoles, 3 de diciembre de 2025

Escrito 36

 D.Domingo era un caso patológico.

Diabético de los de pincharse diariamente.

Era mi madre quien lo hacía.

A escondidas, comía mucho queso.

Cuando se pasaba se ponía a morir

por la noche y su hermana la Mercedes

aparecía en nuestra casa

a horas intempestivas.

Mi madre refunfuñaba y se quejaba

pero...¿Qué otra cosa podía hacer?.

De tanto pincharle se le hacía difícil 

encontrar lugar

pero nada que tenía que ser en los brazos.

Mi madre le propuso en las nalgas.

Puso el grito en el cielo y no fue posible.

Dorita.


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