jueves, 4 de diciembre de 2025

Escrito 51

 El día que mi padre aterrizó 

en Rucandio era domingo y el alcalde Amador estaba trillando en una era

con una pareja de bueyes.

Pensó: " Pero donde he venido yo

que ni siquiera se respetan los 

domingos.

En su casa se palpaba la miseria.

Allí vivió una temporada.

Su alquiler ayudaba.

Después en la casa de los resineros 

que andaba vacante.

Al parecer un día desde la Peña del  

Mediodía pudo ver como abajo 

en el Valle una señora intentaba cargar

sin éxito los serones a un burro.

Bajó y le ayudó.

Fue este hecho desinteresado

por lo que a mí abuela le cayó en gracia

y en su día permitió 

la boda con mi madre.

Dorita.


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