Me contó mi tío Andrés
que aquellos años de contienda
eran insoportables.
Un día se presentó donde su Superior
y le dijo:
"No puedo más.El trabajo que tengo
que realizar supera mis fuerzas
físicas y psíquicas ".
No dijo una sola palabra.
Tan solo se quitó el reloj de su muñeca
se lo colocó en la suya diciéndole:
"Es lo más valioso que materialmente
poseo y tu eres digno de llevarlo".
Mi tío quedó desarmado.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario