Las dos éramos rechazadas
por el resto de los niños en parecida
medida.
Ella por ser caprichosa y a la mínima
se echaban a llorar subiendo
a toda velocidad calle arriba
a buscar a su padre que la defendía a muerte.
Yo porque era y sigo siendo rara.
No estaba interesada en casi ninguno
de sus juegos.
A mí lo que me preocupa era salvarme
y cuando algún niño hacía cosas
reprobable iba y se lo decía
con la coletilla de si sigues así
tú no vas al cielo.
¿Y tú qué vas a hacer para ir al cielo?
Cuando pueda irme a África
con mi tía.
Sí vas allí,al Congo te van a hacer
Mondongo se llamaba a la masa hecha
con arroz,sangre y cebolla
que se metía en las tripas de cerdo
y que después se cocían en una caldera.
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