Pero la Iturriaga
se lo curraba en todas las direcciones.
Los fines de semana,
como casi todas las internas eran de la zona
se iban a sus casas.
Nos quedábamos las de León, Ourense
o Burgos como yo.
Ella desde megafonía decía
que venga Dorita García a portería.
Eso significa que te ibas fuera.
Me cogía y a casa de su madre.
Yo sin decir ni mu.
Allí nos la encontrábamos,
con un nieto que hacía preuniversitario,
leyendo el Norte de Castilla.
A este pobre hombre le caían
todo tipo de reprimendas
para que estudiara con más ahínco.
Dorita.
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