Antes de marcharnos a Valladolid.
En mi pueblo
también se jugaba con los gatos.
Sobretodo los chicos.
Yo no lo podía soportar.
Hacía con ellos auténticas barbaridades.
Su lema...
comprobar si tenían siete vidas.
Pero tampoco los mayores
eran demasiado respetuosos con ellos.
Los que servían para cazar
y estaban en casa sí.
Con los demás...
en cuanto una gata tenía demasiados
hijos ...
estos al saco y al pilón.
Superaba mi sensibilidad.
Dorita.
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