Empezó mi padre a gritar
y D.Benito. Nada.
Finalmente se asomó a la ventana
regañándole
por la cantidad de veces
que había llegado durante la noche.
Mi padre le explicó el grave problema.
Al parecer necesitaba medicamentos
que había que comprar
en Poza de la Sal.
Como vio que tenía que ir al Rucandio
con urgencia...
fue mi padre quien con su bicicleta
compró los medicamentos
y volvió con su bicicleta.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario