miércoles, 3 de diciembre de 2025

Escrito 33

 La Constancia era capaz

de tranquilizarme.

Muchas veces me recitaba

lo que ella llamaba

Padre Nuestro Chiquitín:

"Padre Nuestro Chiquitín 

Dios nos libre de un mal fin.

En aquellos olivares hay unos ricos altares.

Hay una paloma blanca.

Más Blanca que los cristales.

En el pico lleva oro.

En las patas pan y clemén.

Clemén mí, clemén tí.

Clemén todos los que estamos aquí.

Menos en aquel judío 

que a Jesucristo enclavó.

Jesucristo era mi padre.

Santa María mi madre.

Los ángeles mis hermanos 

me llevaron a Belén.

Desde Belén al Calvario.

Desde el Calvario a la fuente.

Allí estaba S.Vicente

con una cruz en la frente.

Para que el diablo no le tiende.

Ni de día,ni de noche...

ni en la hora de la muerte.

Jamás se lo volví a oír a ninguna otra persona.

Yo revelaba y pensaba que era distinto 

del del cura y como.mi.abuela me contó 

que la Constancia y el Elíseo 

se habían unido legalmente 

el tiempo de la República.

Yo tenía miedo de si no sería 

algo sacrílego también.

Dorita.

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