jueves, 4 de diciembre de 2025

Escrito 41

 Entre el pueblo y la crederia 

había un camino.

En la parte derecha bajando

de Rucandio brillaban las luciérnagas.

Cuando le pregunté a mí madre

sobre ellas me contó 

que la señora Encarna de Hozabejas

y Celedonio de Rucandio 

estaban enamorados .

Sus familias no querían esta unión.

Pero ellos se escribían cartas 

machacando las partes 

que hacían brillar a las luciérnagas.

Cuando eran interceptadas

no las podían leer.

Ellos por la noche sí.

Dorita.

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