Ante la insistencia de mi madre
de que un día fuese médica,
a pesar de que ♾️ quise ser maestra,
intenté experimentar a ver si era o no
capaz.
Convencí a mí hermano,
veintiocho meses menor que yo,
a sujetar un gato por las patas
y así poder ponerle una inyección
de agua.
Yo pensé que el agua no podía hacerle
ningún mal.
La inyección se la puse.
Sabía como hacerlo porque había visto
como mi madre se las ponía
a personas y animales.
El gato murió.
Concluí que no estaba dotada
para esa profesión.
Me reafirmé en ser maestra.
Dorita.
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