jueves, 4 de diciembre de 2025

Escrito 42

 Ante la insistencia de mi madre

de que un día fuese médica,

a pesar de que ♾️ quise ser maestra,

intenté experimentar a ver si era o no

capaz.

Convencí a mí hermano,

veintiocho meses menor que yo,

a sujetar un gato por las patas 

y así poder ponerle una inyección 

de agua.

Yo pensé que el agua no podía hacerle 

ningún mal.

La inyección se la puse.

Sabía como hacerlo porque había visto

como mi madre se las ponía 

a personas y animales.

El gato murió.

Concluí que no estaba dotada 

para esa profesión.

Me reafirmé en ser maestra.

Dorita.

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