En segundo de bachillerato
cuando finalmente fui capaz
de aprobar todo sin ayuda
mi tío me regaló un precioso reloj azul.
Uno de los regalos que más alegría
me ha hecho en la vida.
Después el Certina que mi madre
me compró cuando me hice maestra.
Más tarde otro Certina automático,
el de la tortuga,
regalo de Jesús mi marido.
Recuerdo que lo tenía la Cenzano
como una joya.
Cuando me lo regaló Jesús
que lo había compartido
muchos años atrás con su primer sueldo
no me lo podía creer.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario