viernes, 5 de diciembre de 2025

Escrito 58

 En Rucandio 

no se leía mucho pero

si que se veía a veces algún diario.

El señor Fabián,mi vecino,

muy aficionado a la política 

y a pelearse con todos en la taberna 

por discrepancias con la mayoría 

si que lo leía todos los días.

Sí aparecía uno como anuncio

lo recordaba y me lo ponía con agua

en la muñeca.

Duraba,lo que duraba,

un ratito.

Una vez en la fiesta de un pueblo 

me encapriché de uno de juguete.

Mi madre no me lo quiso comprar.

Decía que era dinero tirado.

Tanto lloraba que la vendedora 

quiso regalarmelo.

Mi madre no lo permitió.

Dorita.

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