Nuestra vaca ratina
era la mejor del mundo.
Mi abuela la adoraba.
La simpatía era mutua.
Estando en la cuadra,
en cuanto se acercaba a ella
mi abuela Catalina
con prontitud y diligencia
se colocaba para dejarla pasar.
Cuando yo contemplaba este comportamiento
mi abuela ya estaba completamente
ciega.
Con las demás personas no actuaba
así.
Daba abundante leche .
Con ella mi madre nos hacía quesos.
El sobrante lo vendía.
Tenía partos difíciles y parece
estar viendo sus parias colgando
durante muchos días.
Cuando nacían sus jatos
se ponían de pie inmediatamente
y se iban buscando la pared de piedra
para chuparla.
Dorita.
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