Entre las personas
a quienes vendíamos leche
estaba mi vecina .
Tenía su casa colindante a mano derecha
camino hacia la Iglesia.
La Julianeja que así la llamaban
por ser delgadísima,casi escuálida,
a diferencia de la Juliana
que era robusta y de carácter insoportable.
La Julianeja se solía quejar
de que la leche se la cortaba
con mucha frecuencia.
Mi madre y mi abuela...
ni caso .Las oía comentar que tenía
la culpa ella por no limpiar adecuadamente
el recipiente que traía para recogerla.
Del cubo de ordeñe pasaba directamente
al recipiente.
Pero un día empezó a quejarse
de que dejaba la botella a refrescar
durante la noche y que se la bebían.
Claro los más cercanos nosotros.
Hasta que un día vieron como
una culebra se escapaba después
de quedarse satisfecha.
Dorita.
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