Avelino y "la mora".
Así era llamada por él.
Se llamaba Inmaculada y era un encanto.
No como él que sí era muy trabajador
y con una capacidad poco común
para generar riqueza.
Tengo una amiga que me decía
que en ese hombre se concentraba
la esencia del machismo.
Bueno pues esta pareja venían al pueblo
para ayudar a sus familiares,
los descendientes de Fabián y sobrinos
de la Julianeja.
En una ocasión coincidieron segando
una finca con otra colindante
donde trabajaban mis padres.
En el buen tiempo si el tajo se encontraba
lejos del pueblo se llevaba la comida,
se echaban la siesta
y después se seguía trabajando.
Así lo hicieron.
La Inmaculada estaba amamantando.
Sus pechos aún tenían leche.
Al despertarse se topó con una culebra
bebiendo de su teta.
Este relato al llegar a casa,
por parte de mis padres,
jamás lo olvidaré.
Dorita.
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