domingo, 7 de diciembre de 2025

Escrito 71

 Avelino y "la mora".

Así era llamada por él.

Se llamaba Inmaculada y era un encanto.

No como él que sí era muy trabajador 

y con una capacidad poco común 

para generar riqueza.

Tengo una amiga que me decía 

que en ese hombre se concentraba

la esencia del machismo.

Bueno pues esta pareja venían al pueblo 

para ayudar a sus familiares,

los descendientes de Fabián y sobrinos 

de la Julianeja.

En una ocasión coincidieron segando

una finca con otra colindante

donde trabajaban mis padres.

En el buen tiempo si el tajo se encontraba 

lejos del pueblo se llevaba la comida,

se echaban la siesta 

y después se seguía trabajando.

Así lo hicieron.

La Inmaculada estaba amamantando.

Sus pechos aún tenían leche.

Al despertarse se topó con una culebra 

bebiendo de su teta.

Este relato al llegar a casa,

por parte de mis padres,

jamás lo olvidaré.

Dorita.


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