Pues para que quede constancia
voy a contaros lo que ocurrió
estando mi bisabuela Felipa y
mi bisabuelo Andrés trabajando
en una tierra.
Ya estaban acabando de segar el trigo
y mi bisabuela dijo:
"Sí Dios quiere, terminamos este trabajo
pronto".
A esto mi bisabuelo:
"Quiera Dios o no ,se termina".
Cogió la hoz y al volver a segar se
hizo un tajo en la mano.
Parecía desangrarse.
Tuvieron que correr al pueblo.
Ese trozo de tierra nunca fue segado".
Dorita.
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