jueves, 11 de diciembre de 2025

Escrito 89

 De pronto...

me llega a mientes lo que le pasó 

a mí abuela con un árbol 

muchísimo antes de que yo naciera.

Resulta que estaba casada en Rucandio 

pero tenía tierras en Quintanaopio.

En otra ocasión cuento su origen.

Y les daba mucho trabajo ir a labrarlas

porque están como a unos seis kilómetros 

de  Rucandio.

Estando trabajando esa tierra,

mi abuelo dijo:

"Ese árbol nunca ha dado cerezas

y tengo que gastar tiempo y dinero en él 

y para nada.

Si este año no da frutos ,lo talo.

Llegó el día de bendecir los campos,

San Isidro Labrador.

El sacerdote con los vecinos y el perdón 

de Castilla recorre los campos 

bendiciéndolos.

Mi abuela cogió una rama y se marchó 

a Quintanaopio.

Se lo colocó al árbol diciéndole:

Aquí tienes la bendición,si este año

no das frutos te talaran.

Desde ese año no ha dejado ni un solo 

año sin dar cerezas.

Dorita.



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