Y en tiempo de cerezas pues lo mismo.
Todo el pueblo a cogerlas.
Seguramente finalizábamos la escuela
antes que en el resto del país.
Esa época divina.
De ellas se sacaba mucho dinero
y la alergia estallaba por todos
los sitios.
Desde una tierra alguien se arrancaba
con un cántico y cuando terminaba
otras personas respondían
con otra canción.
Una típica:
"Alindango,alindango,alindango...
las cerezas se cogen del mango.
Alindango,alindango,alindango,
las que no se cogen
se quedan colgando.
Las cerezas en Rucandio además de ser
de una calidad excelente
duraban hasta Santiago.
Dorita.
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