El sacrificio del cerdo,
por San Martín,
lo mejor de lo mejor
para los niños.
Allí estábamos plantados
contemplando a los mayores
como primero lo chamuscaban,
lo abrían en canal ,sacaban las visceras
separando los intestinos en calderos
los intestinos delgados y gruesos.
Unos para embutir el picadillo de chorizos
y otros para meter el mondongo
de las morcillas.
Después le dejaban abierto
para que se orease.
Al final,cortaban el rabo y nos lo acaban
para los niños.
Y luego lo que nos chiflaba era ir
a repartir casa por casa las raciones.
Un poco de carne para cada vecino.
Dorita.
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