El D.Ignacio que yo conocí
era afable y buena persona.
En el pasado debió de tener carácter
de eso no cabe duda.
Contaba mi abuela
que alguna vez estuvo encargado
de Rucandio,mientras se iba un cura
y venía otro.
Un buen día al terminar de decir misa
y ver qué lo que habían dado
los feligreses eran monedas pequeñas,
pero que iban a dar si después de la
guerra eran paupérrimos,
pues al salir fuera de la Iglesia
lanzó todas las monedas por la barbacana
abajo.
Cuando yo le conocí era aficionado
a la apicultura y cosechaba
una mil de excelente calidad.
La vendía y mi madre se la compraba
para revenderla en el supermercado.
En una ocasión la mujer del botero
la llevó a Burgos a analizar
porque no se fia s del cura y se llevó
una sorpresa...la miel era excelente.
Dorita.
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