sábado, 6 de diciembre de 2025

Escrito 65

 A toro pasado,

es difícil de entender la alegría 

que la tía Concha irradiaba.

Recuerdo un año que llegó desconcertada

y nos contó la siguiente historia.

Estando en el dispensario

con Adela...la Pepa hija de D.Antonio

Giménez Rico ya se había salido.

Y mucho que lo sintió mi tía 

porque era una excelente partera

y ella se quedó solo en este trabajo.

Estando en el dispensario

llegó una madre con su hija enferma.

Sus síntomas no era conocidos

por las misioneras.

Hicieron lo que pudieron.

A los pocos días...lo mismo.

Con ciertas sospechas hicieron venir

a un Padre Blanco.

El dispensario al lado del lago Kivu.

Con crucifijo en mano habló 

en los siguientes términos:

"Quién quiera que seas abandonada 

este cuerpo y lánzate al lago".

El forcejeo escalofriante.

Al final ,una especie de polvo oscuro

haciendo una parábola 

penetró en el agua no sin antes

conseguir lanzar una gran piedra

que impactó directamente 

en la frente del misionero 

que cayó al suelo.

No sufrió graves daños.

Dorita.


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