sábado, 6 de diciembre de 2025

Escrito 66

 Cuando mi tío Andrés llegaba a casa

el pulso con mi madre era inevitable.

Los dos sentaban cátedra.

El carácter de mi madre indómito.

Ya a la edad de 12 años dio muestras 

de ello.

Estando sus dos hermanos mayores

en el servicio militar,por aquellos entonces 

duraba muchísimo,y el pequeño 

en los Jesuitas.Mi tía Concha 

ya andaba con la idea metida en la cabeza

de las misiones.

Se pasaba el día en la Iglesia.

Le tocó a mi madre vender ganado

porque la suya estuvo muchos años

enferma.No se daba un duro por su vida.

Ella ya lo tenía pesado.

La ayudó el señor Felipe.

Cuando llegaron los de Oña a pesar

pretendieron engañarla.

No se atrevía a discutir con ellos

y les instó a repetir las pesadas.

Tantas veces que al final 

se rompió la viga.

No dejó llevarse el ganado sin que le 

pagasen lo que valía.

Dorita.

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