Cuando mi tío Andrés llegaba a casa
el pulso con mi madre era inevitable.
Los dos sentaban cátedra.
El carácter de mi madre indómito.
Ya a la edad de 12 años dio muestras
de ello.
Estando sus dos hermanos mayores
en el servicio militar,por aquellos entonces
duraba muchísimo,y el pequeño
en los Jesuitas.Mi tía Concha
ya andaba con la idea metida en la cabeza
de las misiones.
Se pasaba el día en la Iglesia.
Le tocó a mi madre vender ganado
porque la suya estuvo muchos años
enferma.No se daba un duro por su vida.
Ella ya lo tenía pesado.
La ayudó el señor Felipe.
Cuando llegaron los de Oña a pesar
pretendieron engañarla.
No se atrevía a discutir con ellos
y les instó a repetir las pesadas.
Tantas veces que al final
se rompió la viga.
No dejó llevarse el ganado sin que le
pagasen lo que valía.
Dorita.
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